Para depilar las cejas, no sólo necesitas unas buenas pinzas, sino también mucho sentido común. Porque forman parte de tu personalidad y pueden definir tu expresión según la forma que les des. Lo primero es mantener las proporciones. ¿Cómo hacerlo? Hay un truquito que nunca falla. Apoya un lápiz en la aleta de tu nariz y hazlo pasar primero por el lagrimal: te señalará dónde debe empezar la ceja. Después, haz lo mismo uniendo la nariz con el exterior del ojo, y te indicará donde deberá acabar. Si quieres marcar ángulo en la zona superior de la ceja, el punto ideal es el que pasa por la parte exterior del iris. ¡Listo! En general, es preferible mantener su forma natural y depilarlas sólo lo indispensable. La moda es llevarlas pobladas, así que eso juega a tu favor. Solo te queda elegir las mejores herramientas para sacar partido a tu mirada. Las pinzas con luz de KADŌ son geniales para detectar todos los pelitos, incluso los más finos. Y recuerda que puedes corregir la forma y rellenar pequeños huecos a través del maquillaje: Brow Pencil o Sculpture Brow serán tus mejores aliados.

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